Orgasmo combinado ¿Qué es y cómo tener uno?

Siempre me ha fascinado la capacidad orgásmica que tienen las mujeres, especialmente cuando las comparo con la capacidad orgásmica del hombre. No me quejo en absoluto de mi capacidad de llegar a los orgasmos múltiples durante mis relaciones sexuales y mis momentos a solas con mis manos y mis juguetitos, pero siempre había algo que sentía que me faltaba cuando observaba a mi expareja la capacidad que tenía de llegar al orgasmo varias veces durante el acto sexual, con una media de orgasmo por minuto. Esta facilidad nos animó a probar formas de llegar a niveles más elevados de placer, hasta que descubrimos algo que me cambió la visión del orgasmo femenino por completo: un orgasmo triple. Este orgasmo estaba compuesto por 3 factores: estimulación clitorial, penetración vaginal y estimulación anal manual. La verdad es que mi expareja tenía un don para diferenciar sensaciones placenteras de varios sitios a la vez y la capacidad de unirlos todos en uno. Y para llegar a esto, solo tuvimos que tirar abajo una creencia que ambos teníamos: “el culo es solo para hacer caca y no se toca”. Por ese entonces, yo estaba muy lejos de estar abierto para experimentarlo, pero tuve la suerte de que ella estaba abierta a experimentar eso que llevaba tiempo rondando por su cabeza. Lo único que necesitamos para conseguirlo fue mucha higiene, mucho lubricante, mucha excitación, mucha pasión y mucha práctica hasta que lo conseguimos.

Muchas de vosotras os diréis: “Pero,¿cómo se hace esto?¿cómo puedo llegar a sentir placer en todos estos sitios a la vez, especialmente en el de atrás? Yo he probado el anal y me resulta imposible creer que pueda llegar a ser placentero”.

Es algo parecido a hacer varias cosas a la vez siendo consciente de cada una de ellas por separado, o como cuando te dan un masaje a 4 o 6 manos y puedes sentir cada mano por separado y todas las manos a la vez. Para llegar a esto, es necesario familiarizarse con las diferentes sensaciones que cada zona te aporta. Resulta muy difícil preguntar a otra persona cómo lo siente, porque la sensación es diferente en cada uno, por lo que hay que concentrarse en uno mismo, desarrollando tu propia escala de sensaciones y orgasmos. Lo que sí se puede compartir son las técnicas que se utilizan para llegar más allá, que te inspirarán a que cambies de estimulación, posición e intensidad.

Técnicas y posiciones de estimulación

Muchas de ellas son muy intuitivas y puedes crear otras a partir de estas, en función de lo que te vaya pidiendo tu cuerpo:

Roce de pulpejos: este toque suave y sutil con la punta de los dedos te ayudará a activar y mover la energía sexual. A veces un roce súper sutil y lento sobre el clítoris puede llevarte a otra dimensión y tener muchos orgasmos. Es recomendable hacerlo al inicio, por todo el cuerpo, los pechos y después en la zona del pubis, en las ingles, el contorno de la vagina, el clítoris y los labios.

Presión estática: ya puede ser con las manos contra un objeto. Esto nos puede llevar a memorias de la infancia, pues lo hacíamos constantemente para darnos gustito. Aquí se pueden añadir golpecitos, frotes o cualquier cosa que te pide tu cuerpo para sumarse a la presión.

Succión o ventosa: con el sexo oral, una ventosa de masaje de vacío o con tu mano. Este tipo de estimulación te ayuda a traer sangre a la zona, llenar los tejidos de fluidos y hacerlos más erógenos y sensibles al tacto. Una de estas succiones la puedes hacer con tu mano impregnada en aceite, la pones sobre tus labios y apertura de vagina presionando (esto hará un efecto vacío) y después suelta la presión. Hazlo repetidas veces, cambiando la presión, la superficie…

Frotes: longitudinales, transversales, en círculos, con presión, superficiales, con dedos, con la palma o el dorso de la mano, con el antebrazo, una pierna, una lengua, un pie, un vibrador o lo que se te ocurra. No hay límites.

Barridos: estos son pases para testar las cavidades internas y detectar cual es el punto más placentero dentro de todo ese espacio.

Introducción de objetos: ya sea con un vibrador, un dedo, una lengua o un pene. Juega con los grosores y las longitudes, empezando por los más manejables (finos y pequeños) e ir aumentando el tamaño a medida que el cuerpo te lo pida o el estímulo sea más intenso para ti. Esto no quiere decir que cuanto más grande y más grueso mejor, quiere decir que vayas adaptando las dimensiones a tu anatomía y tus necesidades. Quedarse con un tamaño pequeño y fino está perfecto. También prueba con las posiciones. A veces el placer no está solo en el punto G, cada centímetro de la vagina, del ano y del recto cuentan. Nunca sabes qué punto de placer vas a encontrar ese día en especial. Nuestro cuerpo cambia con nosotros a lo largo de los días y donde ayer me gustaba, hoy puede que no me guste.

Familiarizándote con cada zona erógena

Ahora vamos a ir repasando cada zona con su tipo de sensación y empezar a combinarlas para desarrollar esa habilidad para discernir entre tipos de placer y orgasmo:

Clítoris

Posiblemente el orgasmo y el placer con el que estáis más familiarizadas. Al ser una estructura externa es más accesible y más fácil de estimular porque lo podemos ver y controlar mejor. No obstante, hay que tener en cuenta toda la extensión que no se ve. En realidad, el clítoris tiene cuatro extremidades que discurren por debajo de la piel, dos que circulan por la ingle y otras dos que dan forma a los labios mayores cuando estos se excitan y se ensanchan. Si solo nos centramos en la “bolita”, no vamos a conseguir un precalentamiento ideal. Es necesario aplicar algunas de las técnicas ya mencionadas en el pubis, las ingles, el contorno de la vagina, ambos labios externos e internos, además del clítoris. Prueba a estimularte hasta llegar al clímax e incluso al orgasmo e identifica la zona donde se origina y el tipo de sensación, para después ir añadiendo zonas.

Vagina

Muchas de vosotras os encontraréis con alguna dificultad en esta zona porque muchas de vosotras no habréis experimentado el orgasmo vaginal nunca. Antes de continuar, os recomiendo a todas leer mi artículo Orgasmo vaginal. ¡Sí se puede!, para poder entender todas las estructuras de las que voy a hablar y de cómo llegar al orgasmo vaginal.

Es muy importante empezar a estimular previamente el cuerpo, las extremidades, los pechos, el pubis, las ingles, el clítoris, los labios, el contorno de la entrada de la vagina y las glándulas de Bartolini. Notaréis fisiológicamente que la zona está preparada porque toda la vagina habrá multiplicado su tamaño, su lubricación y su temperatura. Una vez percibamos esta señal en el cuerpo, entramos con todo el cuidado dentro de nosotras. Tened en cuenta que se produce un gran cambio de percepción en el cerebro cuando pasamos a introducir algo en nuestra vagina. El cambio debe ser lo menos brusco posible, utilizando una ola de placer, por ejemplo.

Una vez dentro, lo ideal es hacer un barrido con la presión y el estímulo que vuestra vagina os pida por toda la superficie interna para ver donde os gusta más la estimulación hoy. Si encontráis cualquier incomodidad o emoción al pasar por determinadas zonas, expresadlas con vuestra voz hasta que esas sensaciones se tornen en placer. Si no lo conseguís, centraros en las zonas que solo os produzcan placer (para liberar eso que no podéis, posiblemente necesitéis ayuda profesional). Es posible realizar todo este proceso solas, con ayuda de un vibrador o con la ayuda de una segunda persona en juego. Si hay otra persona, la comunicación es fundamental para sincronizar todo. Una opción sería que vosotras os estimuléis el clítoris y la segunda persona os ayude con la vagina bajo vuestras instrucciones.

Cuando encontréis la forma y la estimulación que os lleve a placeres elevados y/o al orgasmo, recordad esa sensación y encontrad las diferencias de lugar y estimulo que hay con el placer clitorial. Llegadas a este punto, podéis empezar a jugar con las sincronías entre ambos puntos, parando la estimulación del punto que se adelante en excitación al otro o incrementando la estimulación del que está más rezagado. De tal forma que, solo cuando sientas que ambas zonas están a punto de caramelo, aumentes el ritmo a la par para que las intensidades y los orgasmos se hagan uno. Aquí conseguirás un orgasmo doble. Pero esto no acaba aquí...

Ano

La parte más conflictiva de todas y la que guarda un potencial sexual enorme, especialmente en mujeres. Y la ubico en tercer lugar porque cuando una empieza a tocar esta zona, es necesario estar muy excitada y muy segura para evitar daños indeseables. Una vez que ya tengáis suficientemente estimulados el clítoris y la vagina, os podéis aventurar sin problemas a estimular el ano. No utilicéis ningún vibrador ni pene al principio ya que su calibre puede ser traumático para vuestro agujero poco trabajado. Empezad siempre con dedos y cuidad mucho la higiene, teniendo a mano algún desinfectante, toallitas y vigilando siempre que el mismo dedo que entra en el ano no entre en la vagina.

Al principio, aplicamos las técnicas en el perineo, esa zona entre la vagina y el ano, hasta que empiece a estar mullidito y caliente (no escatiméis en lubricante con base acuosa).

Antes de nada asegúrate que has vaciado para tener la certeza de que las sensaciones que tengas no tienen nada que ver con que “tienes que entregar un paquete urgente”. Al principio os encontraréis con la sensación de “tenesmo”, esas ganas de defecar sin tener nada que echar. Todo es entrenamiento, la sensación de tenesmo se manifiesta porque hasta ahora el culo solo ha sido utilizado para una cosa, pero cuando amplias su espectro de acción, nuevas terminaciones nerviosas se activan y con ellas nuevas sensaciones de placer se despiertan. Date tiempo, al principio es normal que sea muy incómodo, pero cuanto más estimules tu ano para la búsqueda de placer, más rápido se irá esa sensación de defecar. Además, borrarás de tu cabeza muchos sistemas de creencia relacionados con el culo en el ámbito social.

Es muy importante saber que el ano está compuesto de 3 anillos de presión, por lo que, no es recomendable atravesarlos todos de golpe. Estimulamos el anillo más exterior haciendo barridos, frotando y haciendo pequeñas presiones para que los músculos se relajen y dancen al mismo ritmo que el clítoris y la vagina. Pasado un tiempo, profundizamos un poquito más con el dedo hasta el segundo anillo y hacemos lo mismo, y así hasta que lleguemos al fondo del asunto. Una vez introducido todo el dedo, empezad a hacer barridos por todas las paredes al igual que lo hicisteis en la vagina, encontrando los puntos de máximo placer. Posiblemente encontraréis más placer en la pared anterior del recto, la pared que comparte con la parte posterior de la vagina. Es muy interesante tener introducido algo en la vagina a la vez que se estimula el ano porque hay más presión, más intensidad y más estimulación en los puntos sensibles al placer. Cuando ya lleves un tiempo estimulando el ano, podrás observar que se dilatará bastante, momento perfecto para introducir algo más ancho como un vibrador (recubierto con un condón, por higiene). No obstante, vigila que el cambio de grosor de dedo a vibrador no sea muy drástico, con el suficiente grosor para llenar el hueco del ano y las estimulaciones de la vagina tengan una pared firme en su estimulación. No os podéis ni imaginar cómo cambia entre no tener nada y tener algo en el ano.

Parece imposible estimularte todas estas zonas a la vez, pero es posible. El problema es que las posiciones son bastante tensas y no consigues relajarte del todo. Para esta práctica yo siempre prefiero tener a una o dos personas que me ayuden con la estimulación, muchas veces el orgasmo no viene si estamos muy tensos. Para mi como hombre, resulta más fácil estimularme el pene y el ano con la ayuda de un vibrador. Para una mujer, estimularse el clítoris, la vagina y el ano a la vez necesita mucha maestría o un buen vibrador que cubra muchas zonas a la vez. Os aconsejo que busquéis a otra persona de confianza o a un profesional que os ayude con eso.

Lo que no cabe duda es que el ano y toda su extensión también está preparado para el placer. Es posible que al final no sea lo tuyo, pero no lo sabrás hasta que no lo hayas probado el suficiente tiempo. Te aseguro que no te quedará indiferente.

Llegó la hora del combinado

Como os comenté en el apartado de “vagina”, el truco de combinar los 2 orgamos es jugar con el nivel de excitación de cada parte, identificando la sensación que cada zona te está aportando y llevarlas al mismo nivel de excitación, para que en la recta final podamos explotar de placer por triplicado a la vez. En el caso de la mujer, el orgasmo de ano no es en sí un orgasmo independiente, pero un añadido al orgasmo vaginal. Se nota una gran diferencia de estar estimulando solamente la vagina a estar estimulando la vagina y el ano al mismo tiempo. Visualizadlo, estamos comprimiendo la pared posterior de la vagina y a la vez estamos estimulando las paredes del ano y añadiendo más presión al punto G.

Lo ideal es mantener el clítoris siempre activo y a punto mientras construímos la energía a nivel vaginal y anal. En el momento que en la vagina esté a punto de explotar de placer, es el momento de acelerar la estimulación del clítoris y del ano para sumar las estimulaciones al placer que se siente en el punto G y la vagina en general. La vagina actúa de catalizador y unificador de todas las energías orgásmicas en el centro sexual de la mujer: la vagina, el cérvix y el útero. Y lo más importante, acompañar el placer a una expresión verbal y corporal proporcional a lo que estás sintiendo. Si estás en silencio, es muy difícil que las energías puedan expresarse y elevarse. La voz es como un ascensor que ayuda a elevar y distribuir el orgasmo a partes más superiores del cuerpo y si entendemos que toda sensación orgásmica se genera en el cerebro, la sensación de placer se multiplicará si la llevamos más cerca de este.

Posiciones más idóneas para practicarlo sola o acompañada

En solitario

Para realizar esta técnica en solitario necesitas tener maestría para:

Estimular el clítoris mientras te estimulas la vagina con un vibrador o la mano y con la otra mano te estimulas el ano.

Penetrar la vagina y el ano a la vez con dos vibradores, un vibrador con 2 cabezales o 2 dedos de una misma mano mientras que la otra mano se ocupa del clítoris.

Ayuda de dildos fijos en alguna superficie estable para estimular el ano o la vagina y las otras 2 manos las tienes libres para estimular las otras dos partes

Con toda esta complicidad, no nos quedan muchas posturas para elegir, solo las más cómodas que nos ayuden a relajarnos lo máximo posible:

Tumbada boca arriba

Tumbada boca abajo. Esta puede ser una opción para colocarte un vibrador entre la superficie donde te tumbas y tu clítoris. El problema es que dificultará el trabajo de penetración en la vagina y el ano a la vez que estás apoyada boca abajo.

Sentada sobre una silla. La silla te servirá de apoyo para un vibrador con ventosa, de esta forma el vibrador te penetrará por la vagina y tú utilizarás una mano para estimularte el ano y la otra para el clítoris. Seguramente, tu cuerpo se inclinará hacia delante y el culo saldrá un poco en pompa para que puedas acceder con más facilidad.

En pareja:

Aquí la cosa se vuelve más fácil, ya que solo te tendrías que preocupar por estimularte el clítoris y comunicarte en cada momento de dónde, cómo y cuánta estimulación quieres que te dé tu acompañante:

Mientras te estimulas el clítoris tu acompañante te estimula cada orificio con una mano o vibrador.

Mientras te estimulas el clítoris tu acompañante te penetra un orificio con el pene y el otro con una mano o vibrador.

Las posiciones que podréis utilizar son más variadas y más cómodas para ti, te pudes relajar y puedes controlar mejor todo lo que ocurre:

A cuatro patas y la cabeza apoyada en el suelo. Esta fue la posición con la que lo descubrimos y la que más recomiendo a la gente por varios motivos:

-Te relajas sobre la superficie mientras te estimulas el clítoris

-Tu acompañante te penetra por la vagina y te estimula con sus dedos o un vibrador por el ano

-Es una postura muy expuesta, abierta y vulnerable. Bajo mi propia experiencia, cuando una postura es muy vulnerable, hay una apertura mucho más grande del corazón y del placer porque te rindes y te arrodillas al placer y al orgasmo. Además, puede traerte recuerdos de tu instinto animal y de tu imagen como mujer disfrutando de ser penetrada por detrás. Si sostienes esta posición con devoción y observación de la expresión de tu cuerpo, podrás romper muchas creencias en tu memoria sexual

Un espejo en el que te puedas ver disfrutando ayuda mucho a romper barreras, observándote a ti misma como mujer que disfruta viéndose a sí misma en su placer y que no siente culpa ni remordimientos por hacer lo que la naturaleza la preparó para hacer. El placer y el orgasmo no viene de fuera, de cómo te estés estimulando o te estén estimulando, depende de tu actitud hacia tu propio placer, tu merecimiento y tu apertura a sentirte mujer receptiva.

Tumbada boca arriba. Mientras te estimulas el clítoris, tu acompañante o terapueta se puede encargar manualmente de estimularte la vagina y el ano. Si tu acompañante o terapueta es muy habilidoso, puedes dejar toda la estimulación a su cargo y tu solo te encargas de darle voz y movimiento.

Tumbada boca abajo y las piernas cerradas. Con las piernas puedes controlar la entrada del pene si este es muy grande. Tu acompañante te estimula el ano manualmente y tú te estimulas el clítoris

Tumbada boca abajo sobre él. Te sientas sobre su pene y luego te tumbas sobre su pecho, para dejar la zona anal abierta. Esta posición es para las que buscan profundidad y tu pareja puede estimularte el ano sin dificultad.

Tu pareja tumbada y tú a cuatro patas descendiendo tu vagina a la altura de su cara. Mientras te practica sexo oral en el clítoris, te estimulará manualmente en la vagina y el ano. Una postura para perder todo el control, en el buen sentido de la palabra.

Consejos prácticos antes de empezar

Tómate las cosas con calma. Puede que no hayas experimentado nunca un orgasmo vaginal ni placer en el ano, esto que te planteo propone un cambio muy profundo en tu vida sexual. Puede que haya muchas creencias y bloqueos de por medio, así que no pienses que puedes cambiarlo todo en un día o una semana

Busca ayuda profesional. El Método que ofrezco a las mujeres, ayuda a eliminar esos bloqueos y creencias que impiden desarrollar tu sexualidad de una forma libre y sana. Si quieres saber más, entra en este enlace.

Actitud mental de curiosidad y disposición a aprender. Si inicialmente vas con la idea de que es imposible, va a doler y no es para ti, de entrada no vas a conseguir nada. Date otra oportunidad si ya lo probaste y la experiencia no fue tan buena, con más cuidado y más consciencia de lo que estás haciendo. Si no lo has probado, deja de juzgar y prueba. Te engañas a ti mismo si hablas de cosas sin haberlas probado.

Aventúrate en el mundo de los consoladores y vibradores. La vibración ayuda mucho a despertar energéticamente tus partes adormecidas si se utilizan adecuadamente. Asesórate con un profesional para saber cuál se adapta mejor a tus necesidades.

Aportad vuestro toque personal a todo lo que habéis leído en este artículo. Nada es así porque sí. Lo mejor es pasar todo por tu propio filtro, utilizando lo que te va bien y descartar o cambiar lo que necesites para que se adapte mejor a tí.

Os deseo muchos ánimos en la búsqueda de vuestro propio placer y recordad que todo el tiempo que os dediquéis a vosotras mismas, especialmente en el sexo, es un tiempo muy bien invertido, no solo para tu propia libertad sexual, sino también para la libertad sexual de todas las generaciones que te proceden.

Buen viaje al mundo del placer

 

 

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